Dos jugadores y tres miembros del cuerpo técnico de Inclusport Serban se convirtieron este domingo 20 de septiembre en campeones del mundo de balonmano en silla de ruedas con la selección española. Fran Cazurro y Lucía Martín fueron los protagonistas en el apartado de jugadores, mientras que Óscar Perales, Manuel Belver y Borja Pascual formaron parte del staff técnico. Los cinco hicieron historia en esta modalidad deportiva.
El combinado nacional llegaba al Campeonato del Mundo como anfitrión tras acabar quinto en el pasado Campeonato de Europa de Lituania. Jugando en casa, en Granollers, España quería marcar un antes y un después. Y lo hizo con ese título.
Del equipo de Inclusport Serban fueron citados Lucía Martín y Fran Cazurro, con mucho protagonismo para el segundo. Jugando como portero, fue clave en los cuartos de final y en las semifinales, en las que España se impuso a Brasil (2-1) y a Chile (2-1), rematando un gran trabajo bajo palos en una emocionante final contra Japón (2-1).
Junto a ambos estuvieron en el Mundial tres miembros del staff técnico: el seleccionador, Óscar Perales; el delegado, Manuel Belver; y el mecánico, Borja Pascual. Además a ellos hay que sumar al vallisoletano Javier de Larrea, segundo entrenador del combinado nacional, y al palentino Carlos Sainer, como jefe de expedición, como representantes de Castilla y León.

Tras cinco intensos días de competición, la final se disputó ante más de 1.500 espectadores en el Palacio de los Deportes de Granollers, que vibraron con la espectacularidad del balonmano en silla de ruedas, modalidad a 4 jugadores.
España compareció en esa final en la pista decidida a dar un golpe encima de la mesa, y eso hizo muy pequeña a Japón, minimizada en los primeros cinco minutos. Y, para ese entonces, la brecha era importante, insalvable. Primero Alejos y más tarde Edjang condujeron al combinado español hacia el primer punto del partido (13-9).
La segunda manga, sin embargo, mostró a una Japón arrolladora, imparable. España, por su parte, exhibía los mismos problemas que en los últimos compromisos: una segunda parte en la que el físico se resentía. El conjunto nipón lo aprovecharía para asestar un duro golpe a su rival y equilibrar el choque (5-17).
La inercia favorable a Japón se mantenía en los primeros compases del tercer y definitivo set, lo que enmudecía al público asistente al Palau d’Esports de Granollers. España, sin embargo, con 3-0 en contra, hizo gala de su pundonor para remontar el choque, defender su ventaja con el alma y el corazón (6-5), y conquistar a la postre el título: el primero de su historia en una modalidad joven pero con mucho futuro.



